Fe Apostólica y Reformada
Preguntas Frecuentes
Claridad • Doctrina • Vida Eclesial

Preguntas Frecuentes

Respuestas claras a las consultas más habituales sobre nuestra fe, servicios, ministerios y el marco institucional de la Iglesia.

«Sola Scriptura, Sola Fide, Sola Gratia, Solus Christus, Soli Deo Gloria» «El Señor es mi Pastor, nada me faltará» (Salmo 23) Instituto Teológico Latinoamericano • Formación Ministerial «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13) www.nuevarestauracion.com.ar «Sola Scriptura, Sola Fide, Sola Gratia, Solus Christus, Soli Deo Gloria» «El Señor es mi Pastor, nada me faltará» (Salmo 23) Instituto Teológico Latinoamericano • Formación Ministerial «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13) www.nuevarestauracion.com.ar
¿Son una Iglesia legalmente constituida?

Sí. La Iglesia Apostólica de la Nueva Restauración® se encuentra debidamente constituida y cuenta con las inscripciones y avales correspondientes ante los organismos competentes de la República Argentina, incluyendo su inscripción ante la Secretaría de Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación.

Asimismo, la Iglesia cuenta con registros de sus signos distintivos y con inscripciones y acreditaciones de carácter nacional e internacional, además de mantener vínculos institucionales con distintas organizaciones y comunidades cristianas.

Todo ello forma parte de nuestro marco institucional y permite desarrollar nuestra misión religiosa dentro del marco legal vigente.

¿Dónde tienen su sede central?

Nuestra sede central se encuentra en la Provincia de Buenos Aires, República Argentina.

La Iglesia desarrolla asimismo su misión mediante comunidades, ministros y obras pastorales en los lugares donde se encuentre establecida conforme a sus disposiciones internas.

¿Qué caracteriza a su doctrina?

Somos una Iglesia cristiana de tradición reformada, arraigada en la fe de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica.

Nuestra doctrina tiene como fundamento las Sagradas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, recibidas como Palabra de Dios y norma suprema de nuestra fe. Las interpretamos en continuidad con la tradición apostólica y la herencia de la Reforma del siglo XVI, utilizando responsablemente la razón y procurando mantener la unidad entre Escritura, tradición y vida de la Iglesia.

Nuestra identidad doctrinal se resume en las Cinco Solas de la Reforma: Sola Scriptura, Sola Fide, Sola Gratia, Solus Christus y Soli Deo Gloria.

¿Cuáles son sus pilares doctrinales?

Nuestros pilares doctrinales son las Cinco Solas de la Reforma del siglo XVI, que resumen la fe histórica del protestantismo clásico:

Sola Scriptura

Solo la Sagrada Escritura es la autoridad suprema y suficiente en materia de fe y práctica. Toda doctrina y tradición eclesiástica debe someterse a la Palabra de Dios.

Sola Fide

La salvación se recibe únicamente por la fe en Jesucristo, no por obras, méritos o rituales humanos.

Sola Gratia

La salvación es un don gratuito de la gracia de Dios, no algo que podamos merecer o conquistar por nuestras propias fuerzas.

Solus Christus

Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, y el único fundamento de nuestra salvación.

Soli Deo Gloria

Toda la gloria pertenece únicamente a Dios. La vida cristiana, el culto y la misión tienen como fin supremo la gloria de Dios.

¿Sus ministros reciben un sueldo?

Nuestros ministros ejercen su ministerio de manera voluntaria y, ad honorem, por lo que no reciben un salario regular por el ejercicio ordinario de sus funciones pastorales.

Cada comunidad y ministerio puede organizar responsablemente los medios necesarios para atender gastos propios del servicio eclesiástico, conforme a las disposiciones de la Iglesia.

¿Cómo se forman sus ministros?

El ministerio ordenado se inicia mediante un proceso de discernimiento de la vocación, formación doctrinal, preparación teológica, formación espiritual y entrenamiento pastoral; proceso que se lleva íntegra y exclusivamente en nuestro propio espacio de formación teológica: el Intituto Teológico Latinoamericano

Los candidatos deben ser miembros bautizados de la Iglesia y cumplir los requisitos establecidos por la autoridad eclesiástica. Asimismo, conforme a la doctrina y disciplina de nuestra Iglesia, el ministerio ordenado está reservado a varones bautizados, llamados al servicio de Dios y de su Iglesia, quienes son preparados para ejercer las distintas funciones que el Ministerio Pastoral requiere.

La formación procura que quienes accedan al Ministerio Ordenado posean los conocimientos teológicos, bíblicos, litúrgicos y pastorales necesarios para responder responsablemente a ese llamado.

¿Por qué usan camisas clericales?

El uso del cuello y la camisa clerical es una práctica propia de las iglesias de la Reforma, extendida y arraigada en las tradiciones anglicana, presbiteriana y luterana.

Históricamente, el alzacuello clerical moderno fue ideado en el siglo XIX por el Rev. Donald McLeod, un ministro presbiteriano de la Iglesia de Escocia en Glasgow. McLeod concibió este distintivo no como un símbolo de jerarquía, sino como una prenda sobria y visible de consagración pastoral, sencillez y servicio hacia la comunidad.

Para nuestros ministros, portar la camisa clerical forma parte integral de su identidad protestante; representa una vocación pública puesta al servicio del prójimo y un testimonio constante de fidelidad al ministerio del Evangelio.

¿Incorporan ministros provenientes de otras iglesias?

La incorporación de ministros provenientes de otras comunidades cristianas no se realiza automáticamente.

Cada solicitud es evaluada individualmente por la autoridad eclesiástica competente, considerando la formación recibida, la doctrina profesada, la experiencia ministerial, la situación sacramental y otros antecedentes pertinentes.

Cuando corresponda, la Iglesia podrá requerir períodos de integración, formación complementaria, evaluación doctrinal y preparación pastoral antes de reconocer o conferir un ministerio dentro de nuestra estructura.

¿Creen en la sucesión apostólica?

Reconocemos la importancia de la sucesión apostólica doctrinal y ministerial como elemento de continuidad con la fe y el ministerio de los apóstoles.

Entendemos la sucesión apostólica, en primer lugar, como fidelidad a la doctrina apostólica contenida en las Sagradas Escrituras y resumida en las confesiones históricas de la fe cristiana. En segundo lugar, como continuidad del ministerio ordenado (diáconos, presbíteros y obispos) transmitido mediante la imposición de manos y la oración de la Iglesia.

La sucesión apostólica, sin embargo, no se entiende separada de la fidelidad al Evangelio, de la vida sacramental y de la doctrina de la Iglesia.

¿Tienen vinculación con el Papa, el Arzobispo de Canterbury u otra autoridad externa?

Nuestra Iglesia es autónoma e independiente de toda autoridad eclesiástica exterior.

No estamos sometidos a la jurisdicción del Papa de Roma, del Arzobispo de Canterbury ni de ninguna otra autoridad eclesiástica extranjera.

Esto no impide que podamos mantener relaciones fraternales, institucionales, ecuménicas o de cooperación con otras Iglesias, comunidades y organizaciones religiosas nacionales o internacionales.

¿Celebran la Cena del Señor?

Sí, lo hacemos. En distintas tradiciones cristianas esta celebración recibe nombres diferentes, como "Misa", "Santa Cena", "Eucaristía" o "Santa Comunión". En nuestra tradición, la Cena del Señor constituye uno de los dos sacramentos del Evangelio (junto con el Bautismo) y ocupa un lugar central en la vida de la Iglesia.

Nuestra Iglesia celebra la Santa Cena conforme a nuestra liturgia oficial heredada de la tradición reformada, con absoluta solemnidad y respeto.

¿Las personas divorciadas pueden participar de la Santa Comunión?

Sí.

La Iglesia no excluye de la Mesa del Señor a una persona simplemente por su condición de divorciada.

Toda persona bautizada que participe de la vida de la Iglesia está llamada a acercarse a Cristo con fe, arrepentimiento y confianza en su gracia.

La situación matrimonial particular de una persona puede requerir acompañamiento pastoral, especialmente cuando existen circunstancias complejas, pero el divorcio por sí mismo no constituye una prohibición general para participar de la Cena del Señor.

¿Realizan primeras comuniones?

No concebimos la Cena del Señor bajo el modelo de una ceremonia de "Primera Comunión" como requisito independiente para ser considerado cristiano.

El Bautismo incorpora a la persona a la Iglesia y la vida eucarística forma parte del crecimiento normal de la comunidad cristiana.

La preparación para participar de la Santa Comunión se realiza mediante la formación y el acompañamiento pastoral adecuados a la edad y madurez de cada persona.

¿Debo bautizarme para ser miembro de su Iglesia?

Todos son bienvenidos a acercarse, acompañarnos y congregarse libremente en cada una de nuestras actividades.

Para la membresía plena y la participación sacramental regular, sí se requiere haber sido bautizado. Si ya fuiste bautizado conforme al mandato bíblico con agua y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, reconocemos plenamente su validez.

Si aún no has recibido el sacramento, nuestra Iglesia te brindará con alegría la debida instrucción y acompañamiento pastoral para dar este paso de fe.

¿Realizan bautismos de niños?

Sí. La Iglesia administra el Santo Bautismo tanto a niños como a adultos, conforme a la tradición histórica y bíblica de la fe cristiana.

En el caso de los pequeños, celebramos que la gracia y las promesas de Dios abrazan a la familia creyente. Los padres y padrinos asumen con amor el compromiso de guiar al niño en la fe, la oración y las Sagradas Escrituras, acompañando su crecimiento espiritual hasta que pueda profesar y confirmar conscientemente su propia fe.

¿Celebran segundas nupcias?

Sí, pueden celebrarse segundas nupcias bajo las condiciones establecidas por la doctrina y disciplina de nuestra Iglesia.

La Iglesia reconoce la realidad del fracaso matrimonial y procura acompañar pastoralmente a las personas que han atravesado una ruptura matrimonial.

Cuando una persona divorciada desea contraer un nuevo matrimonio, la situación es evaluada pastoralmente y deben cumplirse los requisitos civiles, eclesiásticos y sacramentales correspondientes.

La posibilidad de un nuevo matrimonio no debe entenderse como una trivialización del vínculo matrimonial, sino como expresión de la misericordia, la gracia y la posibilidad de una nueva etapa de vida bajo la bendición de Dios.

¿Cuáles son los requisitos para la celebración de matrimonios?

La Iglesia reconoce el matrimonio como una unión establecida ante Dios entre un hombre y una mujer, conforme a la doctrina y tradición recibidas por nuestra Iglesia.

Los contrayentes deberán cumplir los requisitos establecidos por la legislación civil y por las normas eclesiásticas correspondientes.

La preparación matrimonial incluye acompañamiento pastoral y formación sobre el significado cristiano del matrimonio, sus responsabilidades y los compromisos asumidos ante Dios y ante la comunidad.

¿Creen en los santos y en la Virgen María?

Reconocemos su ejemplo, pero adoramos solo a Dios.

Honramos la memoria de los santos y guardamos un profundo respeto por la Bienaventurada Virgen María, madre de Jesús, valorando su testimonio de fidelidad en la historia de la salvación.

Distinguimos con claridad entre el respeto a su ejemplo y la adoración: solo el Dios Trino recibe alabanza y culto. No practicamos la invocación a los santos ni los consideramos intermediarios, pues creemos firmemente que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres.

¿Cuál es su postura respecto del diezmo?

La Iglesia no establece una obligación económica uniforme de diezmar.

Las Sagradas Escrituras nos enseñan a ofrecer nuestros bienes a Dios con generosidad, responsabilidad y libertad.

Por ello, alentamos a nuestros fieles a sostener voluntariamente la misión de la Iglesia mediante sus ofrendas, donaciones y contribuciones, conforme a sus posibilidades y con un corazón dispuesto al servicio.

«Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.» — 2 Corintios 9:7

Las contribuciones de los fieles permiten sostener el culto, la evangelización, la formación, la acción pastoral y las distintas obras de servicio de la Iglesia.

Atención Pastoral y Eclesiástica

¿Puedo hacerles otras preguntas?

Por supuesto. Si tenés alguna pregunta que no esté incluida en esta sección, podés comunicarte con nosotros. Será un gusto ayudarte a conocer mejor nuestra Iglesia, nuestra fe y nuestra tradición reformada.