Conozca la historia institucional, la continuidad doctrinal y la herencia de la Reforma de la Iglesia Apostólica de la Nueva Restauración®.
En la Iglesia Apostólica de la Nueva Restauración® confesamos nuestra fe en el único Dios verdadero: Padre, Hijo y Espíritu Santo; Creador amoroso de todo cuanto existe, Redentor de la humanidad y fuente inagotable de vida, paz y santidad.
Creemos de corazón que Dios, movido por su infinita gracia, nos llama a reconciliarnos con Él y a restaurar los lazos con nuestros semejantes. Este regalo de perdón y nueva vida encuentra su plenitud únicamente en Jesucristo, nuestro Salvador.
Como comunidad arraigada en la tradición cristiana, reformada y conservadora, anhelamos caminar cada día en fidelidad a las Sagradas Escrituras. Abrazamos con gratitud la herencia apostólica y el testimonio de la Reforma del siglo XVI, haciendo de las Cinco Solas el fundamento de nuestra esperanza, y viviendo esta fe mediante la oración, la reverencia de nuestros cultos, la gracia de los sacramentos y una vocación constante de amor, servicio y comunión fraterna.
Te invitamos con alegría a conocer más sobre nuestra comunidad y nuestra historia.
La Iglesia Apostólica de la Nueva Restauración® tiene sus raíces en la tradición cristiana histórica y en la continuidad del ministerio episcopal. Su historia institucional se remonta al proceso de organización de la primera comunidad que dio origen a la Iglesia, cuya constitución formal tuvo lugar el 25 de febrero de 2014.
La fundación de la Iglesia estuvo vinculada al ministerio de su primer Obispo y fundador, el Rvdo. Dr. Sergio Ariel Desimone, y al proceso mediante el cual aquella primera comunidad fue reconocida y organizada como una expresión eclesial independiente.
Desde sus comienzos, la Iglesia procuró desarrollar una identidad propia dentro de la tradición reformada, conservando los elementos fundamentales de la fe cristiana histórica con liderazgo episcopal, la vida sacramental, el culto litúrgico y la herencia espiritual recibida de la Reforma del siglo XVI.
En el curso de su desarrollo institucional y pastoral, la comunidad llevó adelante un proceso de discernimiento, revisión y consolidación doctrinal, procurando expresar la fe cristiana de manera fiel a las Sagradas Escrituras y, al mismo tiempo, en continuidad con la tradición apostólica y la herencia de la Reforma.
Este proceso condujo a la definición progresiva de una identidad eclesial propia, caracterizada por la centralidad de Jesucristo, la autoridad de las Sagradas Escrituras, la celebración de los sacramentos, la importancia de la oración común y la recepción de la tradición reformada expresada particularmente en nuestra liturgia oficial y en los documentos doctrinales históricos de la Iglesia.
Como parte de nuestro patrimonio, valoramos la continuidad ministerial y el episcopado histórico, cuidando con respeto y gratitud las líneas de ordenación episcopal recibidas por la imposición de manos. Sin embargo, creemos firmemente que la autenticidad del ministerio apostólico descansa en la fidelidad a la Palabra de Dios y en la proclamación del Evangelio de la Gracia, siendo esta verdad bíblica viva la verdadera piedra angular de nuestro llamado..
A lo largo de los años, la Iglesia ha desarrollado su organización institucional, pastoral y administrativa, procurando cumplir con los requisitos legales correspondientes para el ejercicio de su misión religiosa en la República Argentina y fortaleciendo progresivamente sus vínculos con comunidades y organizaciones religiosas de otros países.
En este camino, ha establecido y mantiene diversos vínculos, acuerdos y relaciones de carácter ecuménico e interreligioso, tanto en el ámbito nacional como internacional, procurando contribuir al diálogo, la cooperación y el reconocimiento mutuo entre las comunidades de fe.
Desde su fundación hasta el presente, la Iglesia Apostólica de la Nueva Restauración® continúa desarrollando su misión con la convicción de que la Iglesia está llamada a proclamar el Evangelio de Jesucristo, celebrar la fe, administrar los sacramentos, formar discípulos, acompañar pastoralmente a las personas y servir a la sociedad.
Su historia continúa construyéndose sobre una identidad reformada propia, en fidelidad a las Sagradas Escrituras, en continuidad con la fe de la Iglesia y bajo la guía del Espíritu Santo.